Últimamente, he escuchado mucho decir que la vida es "dura", que es un "sacrificio", una "batalla". Si nos plegamos y hacemos anclaje con estas grabaciones perdedoras estaremos invirtiendo nuestra energía defendiéndonos y protegiéndonos, inclusive con un "chivo" (un culpable), y así nos olvidamos de "vivir viviendo". No se trata de evadir, sino de poner límites sin evitar el contacto y sin distorsionar la experiencia.
A muchas personas les gusta descansar en otros ¿te gusta a ti?, qué bien que no, porque si te equivocas tu resuelves, además, no tienes que llenar el saquito de darte cuenta con las culpas, ni hacer las cosas a la espera de un reconocimiento y la aceptación del otro, porque es preferible asumir las consecuencias de las acciones.
Recuerda que si te alejas de ti mismo, te alejas, a su vez, de las acciones. Las diferencias son esenciales, por tanto, no vale la pena buscar un "chivo" en ningún contexto: ni familiar, ni organizacional, ni de pareja. Fíjate que las diferencias son las que ayudan a que el sistema funcione porque permiten una retroalimentación y eso es importante tomarlo en cuenta porque nosotros aprendemos y crecemos pasando de un contexto a otro; ésto hace que surjan nuevos límites y nuevos objetivos, ésto es VIVIR porque todas las integraciones se alcanzan con el contexto. Claro, siempre y cuando ese contexto te permita manejarte bajo la fórmula ganar-ganar con la intención de reformular tus esquemas mentales o guiones, ¿cómo hacerlo?, dando pasos en positivo, soltando eslabones, siendo más TÚ.
Sé feliz. Hasta la próxima.