En tu vida y en la mía siempre ocurren cosas que rechazamos: Nos encontramos con personas negativas, surgen conflictos familiares, laborales, sociales, por tanto, está en nosotros seguir por la vida con la mochila pesada o vaciarla, corriendo todos los riesgos y asumiendo críticas y amenazas de aquél que, muchas veces, se cree dueño del destino del otro pretendiendo controlar todos los eventos.
Resulta difícil estar sometido a una estructura que de ninguna manera te va a dar la oportunidad de ampliar tu horizonte para permitirte crecer y llenarte de historias positivas, a través de ese fluir emocional que te permita enfrentar con tu dominio personal, cargado de fortalezas y oportunidades, un mundo más abierto a un horizonte donde las fronteras sean tus aliadas para liberar tus deseos más profundos, conectándote así con energía renovadora, con ese espiral de complejidad, diversidad creatividad y armonía.
Se trata de poner a prueba tus ideas, aún cuando te preguntes ¿y si fracaso?; es tu decisión, recuerda que de no hacerlo podrías pasar la vida atado a un modelo que obstaculiza tu crecimiento y que de ninguna manera te permite una renovación personal.
Te quiero decir que las personas que deciden crecer se sienten cómodas ante el cambio porque el simple propósito les motiva y les fortalece, por ello, en los momentos adversos actúan con autoconfianza, sintiendo el cambio como una oportunidad: La de saber por qué y para qué están donde están y qué pueden lograr con su participación activa. Entonces, ¿ por qué anclarte a lo que te detiene y no te hace feliz?
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